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cómo se sabe que uno tiene la vocación para serlo?

Te escribo porq tengo dudas acerca de la vocación de supernumeraria, como se sabe que uno tiene la vocación para serlo?
Yo desde que conocí la obra siempre me imagine casada con un super y teniendo una familia verdaderamente católica, pero la vocación, según lo que entiendo, es lo q Dios quiere de ti independientemente de tus sueños y deseos que tenga uno como persona.
como ves tengo una pequeña confusión en cuanto a eso. Noc si el querer tener una familia allegada al Opus Dei y el sentirme a gusto en mi centro quiera decir que tenga alguna vocación.
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La vocación debes descubrirla tú misma. Nadie puede declarar solemnemente si tienes o no vocación a la Obra, pero sí te pueden ayudar a descubrirla. Hay mucha gente con familia cercana a la Obra y no por eso tienen vocación a ella. De manera que no te sientas presionada por eso. La charla con el sacerdote, con la directora y sobre todo tu oración personal, te ayudarán a descubrirlo. Rezaré por tí para que veas lo que Dios te pide.

 

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Mis cinco hijos y la cuna del belén

Verónica, vive en Francia y es madre de 5 niños. En esta entrevista explica cómo se prepara con su familia a celebrar la Navidad, el nacimiento de Cristo.

20 de diciembre de 2010

Tengo 30 años, y me ocupo de la gestión de un website. Trabajo la mitad de la jornada y desde casa gracias a Internet. Me casé hace seis años y gracias a Dios ya tenemos 5 niños, que tienen desde cinco años a dos meses de edad. Desde 2005, pertenezco al Opus Dei como supernumeraria.

Opus Dei -

Verónica, ¿nos puedes contar cómo vivís en tu familia el Adviento?

El Adviento en nuestra familia es un tiempo sencillo y al mismo tiempo importante. Grandes y pequeños estamos cada vez más alegres porque se acerca la Navidad. El primer domingo de Adviento sacamos la cuna del Niño y la preparamos entre todos. Al final de la tarde, rezamos un poquito todos los días: unos minutos con los niños, y más tiempo mi marido y yo.

Opus Dei -
¿Y se nota en la vida de la casa?

El Adviento sirve para preparar el corazón antes de que nazca el Señor. Por eso, cada uno intenta esforzarse por estar más pendiente de los demás. Sugerimos a los pequeños cómo ayudar a sus hermanos o pensar más en sus amigos. También nosotros procuramos tener más paciencia y llevar la alegría a la casa. A los niños, además, les contamos muchas historias sobre María, José, Jesús, los pastores y el resto de figuras del Belén.

Son también unos días en los que se gasta más. ¿Lográis enseñar a vuestros hijos qué es lo importante?

La prioridad para todos es preparar bien el alma. Y para eso se necesita paz interior, alegría y generosidad. Sobre el aspecto material de la celebración, procuro prepararlo antes de que comienze el adviento: los regalos, la decoración, etcétera. De esa forma, ya no tengo que preocuparme luego de eso y puedo concentrarme en ayudar a los niños a darles el sentido que tienen. Como adultos, podemos preparar la Navidad concentrándonos en lo espiritual, ¡pero los niños no! Ellos necesitan ver la decoración, preparar la cuna, llenar la casa de estrellas… El 8 de diciembre, por ejemplo, organizamos una pequeña fiesta, los niños escriben una carta con sus deseos, etc.

¿Tienes alguna anécdota de tus hijos en estos días de Adviento?

Todos los años, ponemos una pequeña luz detrás de la cuna, para iluminar el establo donde dentro de unos días pondremos al Niño Jesús. Evidentemente, por razones de seguridad, todas las noches apagamos esa luz. Bueno, pues cuando me levanto, aunque aún es de noche, ¡lo primero que veo es la luz de la cuna encendida! Los niños se despiertan antes que yo, y silenciosamente encienden esa bombilla. Es un pequeño gesto, pero con eso nos ayudan a recordar a mi marido y a mí qué es lo importante en el día que comienza.

Opus Dei -

Eres del Opus Dei desde hace 5 años. ¿Cómo te ayuda tu vocación a preparar la Navidad?

Siempre me han ayudado mucho las palabras de San Josemaría cuando explica que somos hijos de Dios. Yo, pese a mis defectos, caídas y pese a las dificultades, soy hija de Dios. Ya sólo eso es una razón suficiente para estar siempre alegre. Y no con una alegría aparente, sino profunda. Alegre con una alegría que recupero cuando rezo, cuando me confieso, cuando comulgo… Por eso, ahora que se acerca la Navidad, pido con más frecuencia al Señor que, cuando el día se tuerce, me ayude a recuperar la sonrisa y las ganas de pensar menos en mí misma y más en los demás. También estoy poniendo un poco más de empeño por hacer mejor mi trabajo profesional y mi trabajo como madre. Me ayuda mucho pensar en la Virgen, que vivía con el Señor, le servía y le ayudaba con humildad y sencillez.

de opusdei.es

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“Si me la has dado, no me la quites ahora”

Noelia y Jesús Mª se conocieron en clase, en la Universidad. Los dos son Supernumerarios. Fueron novios durante tres años y decidieron casarse. Tenían claro que querían formar una familia. Su familia.

02 de diciembre de 2010

Opus Dei - Noelia Sanz

Noelia Sanz

Cuando a Noelia le preguntan cuántos hijos tiene, maneja dos tipos de respuestas: “cuatro” o “cinco: una de ellas, en el Cielo”. Pero Almudena, Álvaro, Blanca y Begoña responden siempre, invariablemente: “somos cinco: María está en el Cielo”. Son niños y, como tales, no tienen filtros.

Noelia estaba en su quinto embarazo. Sabía que tenía que someterse a una cesárea. Y el bebé nació el 30 de mayo, pero no lloró. Uno de los médicos se lo acercó y le dijo que en sus rasgos se asomaba el síndrome de Down. El primer pensamiento de Noelia fue “bendito sea Dios”. Entendió que esa niña diminuta, que pesó sólo 2 kilos y 300 gramos podía hacer mucho bien en su familia. Ella, Jesús Mª y sus hijos conocen, tratan y quieren a Guillermo, un chaval de 28 años que padece también el mismo síndrome. Y Guillermo es la alegría de la casa.

En ningún momento pensó que no podría sobrellevar la enfermedad de su hija; al contrario, estaba convencida de que Dios les daría la fuerza y que si Él había permitido que naciera así, sería por algo.

“Si me la has dado, no me la quites ahora”
A las tres horas del nacimiento, les dijeron que padecía también una cardiopatía congénita, típica de los niños con síndrome de Down. Se la llevaron a la UCI pediátrica. Era necesario hacerle una intervención quirúrgica, pero debían esperar a que creciera un poco, unos dos o tres meses. Y aquí Noelia se vino abajo. “Si me la has dado, no me la quites ahora”, esa era su oración, una oración que alternaba con las lágrimas.

Opus Dei - La pequeña María

La pequeña María

La bautizaron a los dos días de nacer y le pusieron el nombre de María. Tuvo el consuelo de las oraciones de mucha gente, de las visitas, de la compañía, de las flores de tantos familiares, amigos y compañeros de trabajo que con esos gestos les decían una y otra vez que estaban a su lado. Cuando Jesús Mª les dijo a sus otros hijos que María tenía síndrome de Down lo único que les preocupó fue que la gente pudiera reírse de ella.

Operaron al bebé a principios de septiembre. La intervención duró once horas. Pudieron verla en la UCI. Noelia y Jesús Mª estaban destrozados. Y así estuvieron cinco días, mañana y tarde. Y cada día tenía otra cosa más y a la vez desde el centro hospitalario les animaban a no perder la esperanza.

“Tú me la das, Tú me la quitas”
“Hágase tu voluntad” era ahora la oración de Noelia, mezclada con otra: “No te la lleves, cúrala, haz un milagro”. Nunca tiró la toalla: era su hija. Se resistía a pensar que se iba a morir, hasta que la primera oración de todas “Si me la has dado, no me la quites ahora”, se transformó en “Tú me la das, Tú me la quitas” y la convicción, firme como una roca, de que aquella niña que había robado el corazón de sus padres, de sus hermanos, de toda su familia y de los amigos, había venido al mundo a cumplir una misión muy corta en el tiempo, de sólo tres meses, pero misión al fin y al cabo.

Falleció el 9 de septiembre a las 12 del mediodía. Noelia subraya la hora, porque coincide con aquella en la que tradicionalmente la Iglesia entera recuerda a la Madre de Dios su concepción virginal a través del rezo del Ángelus.

“Algo que humanamente es desgarrador, se sobrelleva con la comunión de los santos”
Y llegó un vacío, un dolor para el que no hay palabras, “sin fe, no hubiera salido de la cama”, asegura. Y a la vez el convencimiento pleno de que tiene un ángel en el cielo, que les ayuda e intercede por ellos en el día a día. En casa hablan de María con normalidad; de hecho el 30 de mayo, cuando hubiera cumplido un año, celebraron su cumpleaños. “Tengo 5 hijos -dice Noelia- una de ellas no me da trabajo, al revés, me quita”.

Desde ese 9 de septiembre de 2009 piensa que María la ha hecho mejor persona, porque ha aprendido a dar importancia a las cosas que realmente se la merecen, porque los posibles agobios propios del trabajo se relativizan, también. “En el Opus Dei me ayudaron a afrontar con visión sobrenatural la enfermedad y la muerte de María. Te das cuenta de que no estás sola, de que hay mucha gente que te acompaña con su oración. Algo que humanamente es desgarrador, se sobrelleva con la comunión de los santos”, asegura.

Y cada vez que ve a un niño con síndrome de Down se emociona, no puede evitarlo. Y se inquieta pensando en la paradoja de vivir en una sociedad donde un colectivo de profesionales se desvivieron y pusieron todos los medios para sacar adelante a María y, sin embargo, cuando un bebé está en el seno de su madre, que merece y necesita de todos los cuidados, esa misma sociedad no siempre lo respeta. La vida es más fuerte que la muerte.

de opusdei.es

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Crecer espiritualmente

¿En qué me ha ayudado el Opus Dei? 

Saber que puedo ser yo, crecer espiritualmente, a hacer apostolado dentro de mi propio hogar.
A empezar a conocer a fondo la doctrina católica. A empezar a formar a mis hijos, enseñarles a amar a Jesucristo, a su Santísima Madre y Madre nuestra.

En aprender algo nuevo cada día, a saberme amada por Dios, a reconocer mis fallas y decirlas,
a saber que no soy perfecta, pero que puedo santificarme por medio del trabajo en mi hogar,
en el cuidado a mi esposo y mis niños.
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El primer apostolado con los de casa, los de la familia: nuestro marido e hijos. Y para ello, hace falta que nosotras, las madres, apretemos en nuestro con trato con Dios y así, seguro, tendremos un corazón aún más grande para llegar a más y más personas… Hoy intentaba hacer un rato de oración cuando llegué a casa,después de una dura jornada en el hospital: ha estado invadida por múltiples interrupciones de mis hijos, y estoy convencida que incluso éstas son medio de santificación, y por tanto, agradables a Dios.

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En el Opus Dei tenemos dos familias

En el Opus Dei tenéis dos familias o qué? me preguntaban el otro día.

Para responder, copio un texto de un blog recomendable (Mis dos familias). Mis hermanos y mis padres celebramos ayer la comida de Navidad adelantada, porque el 25 no íbamos a poder estar todos. Aquí va el texto:

Estas fiestas mi madre está más acompañada que otras veces porque algunos de mis hermanos que viven lejos se han acercado para pasar con ella la Nochebuena y la Navidad. Como hablamos frecuentemente, procuraré ir a verla cuando vuelva a quedarse con poca compañía.
Digo algunos de mis hermanos, porque otros tres no podrán ir tampoco, cada uno por motivos diferentes, pero principalmente por el mismo que yo, porque tienen su propia familia y en estos días no se pueden desplazar.
Hace varios años que tengo dos familias, pero no porque mi padre o mi madre se casaran varias veces ni porque lo haya hecho yo -menudo conflicto-, sino porque las personas con las que vivo en el Centro del Opus Dei, otras diez numerarias, son mi nueva familia, también numerosa, con ellas comparto el día a día, mis dificultades laborales y, por supuesto, también las fiestas.
Me he encontrado con este post que lo explica muy bien. Podéis leerlo aquí.

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“Universitarios: sean coherentes con su condición de estudiantes”

El Prelado celebró una tertulia con 7.000 personas en la Universidad de Piura (Perú), obra corporativa del Opus Dei. Entre otros temas, habló sobre la familia, el Papa, y los estudios universitarios.

17 de julio de 2010

En sus primeras palabras, el segundo sucesor de San Josemaría Escrivá agradeció a los presentes por el cálido recibimiento en su segunda visita. La primera había sido en 1996. Luego de ello, sostuvo un diálogo con los presentes sobre diversos temas: familia, trabajo diario, vida universitaria y el rol de la mujer en la sociedad.

Opus Dei       -

FORTALECER LA FAMILIA

El Gran Canciller de la UDEP lamentó que actualmente existan personas interesadas en desacreditar el valor de la familia en la sociedad. Para contrarrestar esta realidad, recomendó recordar que en el Hogar de Nazaret “no se conjugaba el yo, ni el mío, sino el vuestro, y que Jesús, María y José vivían siempre preocupados por el otro”.

En ese sentido, Monseñor Echevarría recomendó a los cónyuges “preocuparse por su matrimonio y ocuparse de los hijos”. Añadió que como cristianos debemos “ir por todos los sitios dando gracias a Dios por el hogar y por los detalles concretos de la vida cotidiana, de esta manera siempre estaremos buscando formas que hagan más agradable el vivir en familia. Entiendan que familia es querer de verdad, querer unirnos constantemente los unos a los otros para que ninguno se sienta solo”.

El Prelado instó a los presentes a no desanimarse ante los continuos ataques a la institución familiar: “No hay que desanimarnos cuando se ataca a la familia, porque los que atacan tienen envidia de las maravillas de un hogar donde marido y mujer se complementan y se quieren; disfruten de los hijos que Dios les manda. Quiéranse los unos a los otros”. Agregó que “aunque no se tengan los medios económicos, nunca hay que perder la alegría; la riqueza del país y de la Iglesia Católica son los hijos”.

APROVECHAR LA UNIVERSIDAD

Opus Dei -

Con respecto al actuar de los universitarios y ante la pregunta de una alumna de la UDEP, Monseñor Echevarría refirió unas palabras de San Josemaría: “sean mujeres y hombres cristianos de una pieza”. Para el Padre, los universitarios deben pasar por la universidad para formarse profesionalmente pero sabiendo que hay una coordinación total entre ciencia y fe.

Asimismo, animó a los alumnos a valorar el esfuerzo de sus padres y profesores para lograrse como profesionales de bien. “Aprovechen la oportunidad de estudiar, valoren el sacrificio de sus padres, el tiempo de sus profesores, al servicio administrativo… la Universidad sale adelante por estas personas que contentos dedican su vida para que ustedes progresen. Por ello, sean coherentes con su condición de estudiantes y no olviden que vivimos por Dios y para Dios”.

RESPONSABILIDAD PERSONAL

Monseñor Echevarría no perdió la oportunidad para recordarles a los universitarios que el progreso del país está muy relacionado a su esfuerzo en el estudio diario: “El Perú depende de vuestra responsabilidad personal, de cómo estudian y trabajan, de cómo saben ser amigos de todos y cómo facilitan que su formación llegue también a otros jóvenes. Pidan para que más jóvenes que tengan condiciones de cabeza puedan frecuentar la Universidad de Piura, y puedan contribuir a dignificar la sociedad de esta tierra”.

El Gran Canciller afirmó que San Josemaría espera mucho de los universitarios de la UDEP: “desde el cielo espera mucho de ustedes, y sobre todo lo espera también Dios para que sean hombres y mujeres auténticamente profesionales, que aspiren a las mejores condiciones, no porque tengan ambiciones humanas, que es bueno tenerlas, sino porque esas ambiciones humanas pasen por el deseo de formarse para servir a esta tierra del Perú y a esta gente que los está esperando”.

Opus Dei -

HAMBRE DE HUMANIDAD

Por la tarde, en la reunión con directivos de la Universidad, el Padre pidió a los docentes y directivos que se esforzaran y que no se conformen con lo que hacen sino que vayan aún más lejos. “Hagan de cuenta que trabajan con las inteligencias de las personas para que rindan en servicio a la humanidad y, sobre todo, en servicio a la Iglesia. Poned mucho empeño en que de aquí salgan mujeres y hombres que sean muy responsables, y que tengan el afán de servir en primer lugar a la sociedad peruana”, anotó.

Asimismo, les animó a hacer de este campus “un auténtico semillero de formación y de formadores; y también de vida cristiana y coherente… Tened hambre de humanidad, tened hambre de influencia, hambre de llegar a los 4 puntos cardinales con vuestro trabajo bien hecho y también con esa idea clara de que la cotidianeidad es un punto de encuentro constante con el Señor porque Él nos espera y su Providencia se extiende hasta el último detalle de la cotidianeidad”, enfatizó.

de opusdei.es

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Conocí el Opus Dei desde dentro

-¡Qué tal Pablo, como te trata la vida?

-Muy bien, me caso con mi novia – desde hace siete años- en octubre. Pero quiero decirte  que la última vez que nos vimos estuve demasiado agresivo con vos. Me quiero disculpar y explicarte.

-¿Porqué?

-Estaba en primer año de la facultad. Y ataqué al Opus con todo.

- Me acuerdo, parecías una bala buscando su objetivo.  Y se ríe con ganas.

-¿Sabés que  pasa? Los que nacimos en una familia de supernumerarios, y encima nos mandan a un colegio con esa orientación… Nos parece que nos quieren imponer a toda costa ser de la Obra. Pero ahora cambió la cosa, estaba equivocado.

-¿Qué te hizo cambiar de opinión?

– Bueno, al terminar el colegio, me dieron un trabajo de recepcionista y hacer trámites  en un centro de varones . Me trataron como uno más. Tenía acceso a la cocina, a las publicaciones, le llevaba la agenda a uno de los primeros sacerdotes que vinieron a la Argentina. ¡ Y encima tenía tiempo de estudiar cuando no había mucho movimiento! Todo esto me hizo ver con mis propios ojos lo que era la Obra, no llamarla más “Opus” porque no es su nombre completo y suena peyorativo. Conocer la vida diaria de los numerarios. Me hice amigo de todos y de la Administradora también.

Me mimaron mucho, concurría a los cumpleaños de cada uno y me festejaban el mío. Trabajaba de 8 a 15 h, y después me quedaba un rato en la sala de estudio hasta la hora de ir a la facultad.

Me recibí en cuatro años de una carrera de cinco. Incorporé varias prácticas de piedad, que ya había vivido en mi casa… pero esta vez como iniciativa  propia.

-¿Cuáles te quedaron grabadas?

-Mirá, muchas. Pero darrme cuenta de porqué mis padres rezaban el Angelus a hora, el reclinarme ante el Sagrario con más devoción… No sé, tantas más.

-¿Te sentiste coaccionado alguna vez?

- Para nada, aunque entré a trabajar ”muy vigilante”. Sigo yendo cada tanto a charlar con un numerario amigo cada tanto y a confesarme.

-¿Cómo explicarías tu cambio de actitud?

- Muy fácil, conocí el Opus Dei desde dentro, “desde la cocina” como dice mi madre. Hoy es una gran ayuda para mí. Y me río cuando escucho a otros chicos –que como yo- critican a la Obra sin conocerla o mejor: “sin haber pasado por la cocina”.

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porque tienen muchos hijos en el Opus Dei?

porque tienen muchos hijos?

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Efectivamente, con frecuencia, cuando se ve una familia numerosa se suelta ”son del Opus” yo conozco gente de la Obra que tiene 2 hijos, o 3, porque los hijos no son un derecho, o algo que tú buscas, sino que son un regalo de Dios… hay también gente de la Obra que tiene muchos hijos: 6, 8, 15, 22… no por esto son más buenos o mejores, pues también hay que tener la cabeza en su sitio… hay muchas familias que tienen muchos hijos y luego pasan de ellos o no les saben educar, y luego hay gente que tiene pocos, porque económicamente o por lo que sea, ven que es más conveniente tener menos, y sin embargo, son unos padres católicos estupendos. Asi que en lugar de hablar de que los del Opus Dei tienen muchos hijos, se debería decir, que los del Opus Dei, confían en Dios y cuentan con Él en sus planes, pues ya se sabe que el hombre propone y Dios dispone

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Opus Dei: ambiente de familia

¿Cómo viven en los centros?

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En los centros del Opus Dei vivien una minoría de miembros, que son los numerarios. El ambiente es muy normal, de familia.

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En el Opus Dei tenemos dos familias

En el Opus Dei tenéis dos familias o qué? me preguntaban el otro día.

Para responder, copio un texto de un blog recomendable (Mis dos familias). Mis hermanos y mis padres celebramos ayer la comida de Navidad adelantada, porque el 25 no íbamos a poder estar todos. Aquí va el texto:

Estas fiestas mi madre está más acompañada que otras veces porque algunos de mis hermanos que viven lejos se han acercado para pasar con ella la Nochebuena y la Navidad. Como hablamos frecuentemente, procuraré ir a verla cuando vuelva a quedarse con poca compañía.
Digo algunos de mis hermanos, porque otros tres no podrán ir tampoco, cada uno por motivos diferentes, pero principalmente por el mismo que yo, porque tienen su propia familia y en estos días no se pueden desplazar.
Hace varios años que tengo dos familias, pero no porque mi padre o mi madre se casaran varias veces ni porque lo haya hecho yo -menudo conflicto-, sino porque las personas con las que vivo en el Centro del Opus Dei, otras diez numerarias, son mi nueva familia, también numerosa, con ellas comparto el día a día, mis dificultades laborales y, por supuesto, también las fiestas.
Me he encontrado con este post que lo explica muy bien. Podéis leerlo aquí.

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