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La basílica de San Eugenio será testigo de la ordenación de diáconos

El sábado 13 de noviembre, el Prelado del Opus Dei conferirá la ordenación diaconal a 34 fieles del Opus Dei en la basílica de San Eugenio (Roma).
11 de noviembre de 2010

La ceremonia iniciará a las cuatro de la tarde. Los candidatos al diaconado proceden de quince países diferentes, y son:

Opus Dei - Basílica de San Eugenio, en Roma

Basílica de San Eugenio, en Roma

- Paolo Calzona (Italia)
- Isidro Miguel Fontela (España)
- Enrique Alonso de Velasco (Holanda)
- Benito Agustín Calahorra (España)
- Alfonso Romero Corral (España)
- Francisco Martín Vivas (España)
- Gonzalo Otero (España)
- José Manuel Giménez Amaya (España)
- José Manuel de Lasala (España)
- Alberto Barbés (España)
- Vicente Guzmán (España)
- Ferrán Canet (España)
- Piero Vavassori (Italia)
- Manuel José Martínez (España)
- Damien Peter Lim Guan (Singapur)
- Pablo Mones Cazón (Argentina)
- Francisco Javier Insa (España)
- Juan López Agundez (España)
- Alejandro Macía Nieto (Colombia)
- Anthony Kenechukwu Odoh (Nigeria)
- John Richard Grieco (Estados Unidos)
- Thierry Sol (Francia)
- Robert Webber (Austria)
- Josepmaria Quintana (España)
- Francisco Contreras Chicote (España)
- Fabiano Dourado (Brasil)
- Juan Pablo Lira (México)
- Juan Manuel Carranza (Argentina)
- Christian Mendoza Ovando (México)
- Federico Guillermo Ruiz López (El Salvador)
- Michal Twarkovski (Polonia)
- Lucas Buch (España)
- Joseph Thomas (Estados Unidos)
- Ivan Kanyike Mukalazi (Uganda)

de opusdei.es

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“Somos responsables de nuestra fidelidad”

En el aniversario del fallecimiento de Mons. del Portillo, el Prelado del Opus Dei ha hablado de lealtad al camino que cada uno haya emprendido, con las palabras y con los hechos.23 de marzo de 2010

Mons. Javier Echevarría ha celebrado en Roma una Misa de sufragio por don Álvaro del Portillo, obispo y sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei, que falleció en 1994.

Opus Dei -

Con motivo del Año Sacerdotal que vive la Iglesia, el Prelado del Opus Dei ha centrado su homilía en la fidelidad, una virtud en la que sobresalió Mons. del Portillo: “Don Álvaro demostró con su vida que era una persona fiel, fuerte como una roca, capaz de resistir a todas las adversidades”.

Mons. Echevarría contó un recuerdo personal: “Un día que don Álvaro no estaba presente, San Josemaría nos habló de él con estas palabras: ‘Posee la fidelidad que tenéis que tener vosotros en todo momento. Ha sabido sacrificarse en todas sus cosas personales con una sonrisa, como vosotros. Él no cree ser una excepción, ni yo tampoco creo que lo sea, ni que lo será nunca: vosotros tenéis que hacer como él, con la gracia de Dios. Y si me preguntáis: ¿ha sido heroico alguna vez? Os responderé: sí, muchas veces ha sido heroico, muchas; con un heroismo que parece una cosa ordinaria’”

Con palabras del Papa Benedicto XVI, el Prelado del Opus Dei ha recordado que “en realidad la vida es siempre una elección: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y mal”.

Opus Dei -

“Sobre nosotros –ha proseguido el Prelado– recae la alegre responsabilidad de ser fieles a nuestra vocación cristiana y de ofrecer a los demás el testimonio de nuestra lealtad. Aunque muchas personas se muestren reacias a mantener los compromisos asumidos libremente, estamos llamados a demostrar la fidelidad con las palabras y los hechos en los diversos campos de nuestra vida: en la relación con Dios y en las relaciones sociales, profesionales y familiares”.

También ha reconocido que “permanecer leales siempre y en todos los aspectos no es fácil y exige sacrificio”, porque, con palabras del Papa, “la escuela de la fe no es una marcha triunfal, sino un camino salpicado de sufrimientos y de amor, de pruebas y de fidelidad que hay que renovar todos los días”.

Opus Dei   -

Pero, ha continuado, “añadiría que [la fidelidad] es un camino de felicidad y de paz, porque el Señor nos quiere felices. La Cuaresma es una llamada a la lealtad de los hijos de Dios, a la conversión de los corazones con el firme propósito de vivir todos los compromisos del bautismo: de este modo participaremos, en toda ocasión, de la felicidad del Cielo”.

“Quiera Dios –ha concluido– que, por intercesión de la Virgen, pueda decirse de cada uno de nosotros que hemos sido fideles usque ad mortem [fieles hasta la muerte], fieles a la vocación cristiana, con una fidelidad concreta, alegre, indiscutible, renovada día a día en las cosas grandes y pequeñas de la vida ordinaria”.

copiado de opusdei.es

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Guardería en Ciudad Real

Acabo de hablar con un buen amigo mío que trabaja en una guardería en Ciudad Real. Se llama Kid’s Garden de Ciudad Real, porque ahora a las guarderderías las llaman Kid’s Gardens, también en Ciudad Real.

Buscando información sobre guarderías, encuentro este vídeo de una madre de cuatro hijas que dirige una guardería en Puerto Rico. En el vídeo cuenta cómo le han ayudado los consejos sobre la vida matrimonial que recibió del Prelado del Opus Dei durante la tertulia.Y veo que también hay guarderías en las que trabaja gente del Opus Dei en algunos colegios de la web de mi hermana: Colegio Los Pinos, Quito, Colegio Intisana, Quito y Colegio las Tablas, Madrid, Fomento

Se ve que hay gente del Opus Dei en todos sitios: en una guardería de Ciudad Real (o de otros sitios), en una carnicería y conduciendo autobuses.

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Ordenación de 32 diáconos en el Año Sacerdotal

El sábado 7 de noviembre Mons. Javier Echevarría ordenó diáconos a 32 fieles de la Prelatura del Opus Dei. La ceremonia tuvo lugar en la Basílica de San Eugenio, en Roma.

08 de noviembre de 2009

Los ordenandos al inicio de la ceremonia



Numerosos familiares y amigos han acompañado a los ordenandos durante la ceremonia. El Prelado ha hablado del servicio al que están llamados, y ha invitado a los presentes a rezar por las vocaciones sacerdotales, “con más insistencia en el curso de este Año Sacerdotal, pues estamos en un tiempo de gracia específica y todos estamos llamados a colaborar activamente”.

“Recemos de modo especial por estos hermanos nuestros –ha sugerido el prelado– para que sean servidores fieles del misterio de la Redención, al que hoy son llamados por un nuevo título y con una nueva responsabilidad. Hemos de proponernos que nuestra oración llegue a todos los ministros de la Iglesia, desde el Romano Pontífice al último diácono recién ordenado, a los obispos y sacerdotes del mundo entero”.

Mons. Echevarria ha evocando la figura del Santo Cura de Ars: “Aunque vuestras ocupaciones sean distintas de las suyas –ha dicho a los nuevos diáconos- el Santo Cura de Ars es siempre un modelo de santificación en el ejercicio del ministerio. Benedicto XVI recuerda cómo visitaba sistemáticamente a los enfermos y a las familias; organizaba misiones populares y fiestas patronales; recogía y administraba dinero para sus obras de caridad y para las misiones; adornaba la iglesia y la dotaba de paramentos sagrados”.

El prelado se ha referido también a otro modelo “muy accesible y cercano: San Josemaría Escrivá de Balaguer, que ha encarnado de modo egregio la figura del ministro sagrado. Meditad una vez más —tratemos todos de hacerlo— en sus enseñanzas y en tantos detalles de su vida; de este modo lograremos ser mejores fieles seguidores del Divino Maestro”.

Los nuevos diáconos son:

Antonio Serrano Gotarredona (España);
José Juan Sánchez González-Dans (España);
Francisco Javier Pizarro Jiménez (España);
Julio Alberto Lagos (Canadá);
Fernando Ángel Cassol Zanchetta (Argentina);
Joan Fernández Capo (España);
Pedro Matías Rivas (Panamá);
Emilio Ángel Vázquez Gestal (España);
Jordi Valentí Azcárate (España);
Miguel de Castro Caldas Cabral (Portugal);
Cristián Sahli Lecaros (Chile);
José María Azevedo Moreira (Portugal);
Rodrigo Schablatura Antunes (Brasil);
Óscar Regojo Zapata (España);
James Patrick Hurley (Irlanda);
Juan Miguel Rodríguez Llamas (Ecuador);
Fernando Armas Faris (Guatemala);
Elías Capapé González (España);
Agustín Stevenazzi (Argentina);
Pedro López Martín (España);
Luciano Guimarães (Brasil);
Anthony Griffin (Canadá);
Antonio Alonso López (España);
Juan Pablo Wong González (México);
Rubén Herce Fernández (España);
Arturo José Bellocq Montano (Uruguay);
Álvaro Ignacio Palacios Díez (Chile);
Francisco Javier Yániz Fernández (España);
Alberto Garnique de la Barrera (Perú);
Felipe de Jesús Álvarez Miranda (México);
Mesomma Basil Isiekwe (Nigeria);
y Jorge Federico Herrera Gabler (Chile).

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Tres voluntades se ponen de acuerdo

Nacido en Dena, Pontevedra, Diego Pérez, agregado del Opus Dei, estudió ingeniería industrial, en la especialidad de electronica y automática, llegando a ser profesor del departamento de Ingeniería Mecánica de la Escuela de Ingenieros de Vigo

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Homilía del Mons. Javier Echevarría en las ordenaciones de Torreciudad (6.9.2009)

Queridísimos ordenandos, queridísimos hermanos en el sacerdocio, queridísimos hermanos y hermanas. Hay en la Iglesia muchas oraciones de alabanza a la Santísima Trinidad. Una de éstas, más conocida por el Trisagio Angélico, repite unas palabras prácticamente con periodos continuos, que dicen: “Tibi laus, tibi gloria, tibi gratiarum actio in saecula sempiterna, oh Beata Trinitas”. A ti, Trinidad Beatísima, toda la alabanza, toda la gloria, toda la acción de gracias. Hagámonos siempre, y hoy de modo especial, con este modo de dirigirnos a la Trinidad Beatísima porque constantemente nos auxilia con su providencia ordinaria y extraordinaria. Vivimos, respiramos, tenemos capacidad de trabajar, capacidad de amar, precisamente por esa asistencia, por esa cercanía de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, Dios Uno y Trino. Un misterio para nosotros inabordable, y al mismo tiempo, que llena de tanto consuelo porque nos sentimos hijas e hijos de Dios, hermanos de Jesucristo y seguidos por la acción santificadora del Espíritu Santo.

Os decía que hoy es un día muy apropiado para que, con motivo de nuestra presencia de Dios a lo largo de la jornada, invoquemos a la Trinidad y le demos gracias por los dones que recibimos, concretamente el don del sacerdocio para estos dos hermanos nuestros. En la Iglesia, tal y como quiere Jesucristo, tenemos que ser todas y todos, personas rezadoras, personas que saben que su vida puede transformarse en diálogo con el Señor sin que haya interrupción porque Él, ese Dios Uno y Trino, no deja nunca de mirarnos. Pero además, hoy, metido en el Año Sacerdotal que estamos viviendo por deseo de Benedicto XVI, es muy oportuno que se eleve de toda la Iglesia una oración constante por los sacerdotes. Empezamos por el Supremo Pastor, una oración por el Papa que tiene que ser una oración afectuosa de unión y de sostenimiento para todo su trabajo incansable que está realizando. Cómo no recordar que, en su humildad, al comenzar el Pontificado, de manera continuada nos dijo, extendiendo su mano y extendiendo su deseo de que no le dejemos a solas: “Rezad por mí, rezad por mí, rezad por mí…”. Es bueno que consideremos si realmente todos los días viene a nuestra alma la necesidad de pedir por el Romano Pontífice, por este Supremo Pastor que, podemos tener la más absoluta seguridad, en toda su acción pastoral, en toda su acción de Supremo Pastor, nos sigue a todas, a todos, a cada una y a cada uno.

Igualmente, es lógico que elevemos nuestra oración pidiendo por todos los obispos, los sucesores de los apóstoles, para que sean fieles seguidores de Jesucristo, y para que actúen constantemente en el nombre del Señor, con ese mandato que dio a aquellos primeros Doce: “Id y predicad a la gente…”, con la vida, no solamente con la palabra, con la vida, “siempre en mi Nombre”. Y es lógico que nos detengamos en este día para pedir por el Obispo de esta diócesis, de forma que note la asistencia también de los que hoy os encontráis en este territorio, Barbastro, que está bajo su jurisdicción. Os pido que recemos todos devotamente por todos los sacerdotes. Hay una costumbre en muchas naciones de América Latina, que podemos incorporar, para nuestro beneficio personal, a nuestra oración diaria. En esos lugares, después de la Bendición con el Santísimo, cuando se rezan las peticiones para reparar por las ofensas que a Dios se hacen, repiten con devoción, como una necesidad, una urgencia del alma de todas las personas que participan: Señor, danos sacerdotes santos… Y lo dicen por tres veces: Señor, danos sacerdotes santos; Señor, danos sacerdotes santos… Depende, también, de la oración del pueblo. Es verdad que es el Señor quien llama, pero también es verdad que si el Pueblo de Dios se une en oración pidiendo al Señor, a la Trinidad Santísima, que nos envíe sacerdotes santos, forzaremos esa Voluntad divina para que no falten hombres que se decidan a emprender este camino y que quieran actuar constantemente con el único sacerdocio que hay, el sacerdocio de Cristo.

Y oración por todo el Pueblo de Dios, por todas las mujeres y por todos los hombres, sin olvidar que todas y todos tenéis alma sacerdotal, participáis en ese sacerdocio real de Cristo que tiene que ser para vosotras y para vosotros un acicate para crecer en vuestra propia personal vida interior, que tiene que ser también un empujón para que no desdeñemos el espíritu de penitencia propio de las personas que aman. No hay amor sin sacrificio, no hay amor. Y lo vemos hasta en el amor humano: donde falta sacrificio, falta el verdadero amor, el auténtico amor. Y tenéis que vivir también con esa preocupación por todas las almas del mundo entero, llegándoos con vuestra vida, que podemos, llegándonos con nuestra vida… Pero concretamente me refiero a las mujeres y a los hombres del Pueblo de Dios que con su vida pueden y deben llegar a los cuatro puntos cardinales, implorando la ayuda por los que son nuestros hermanos, implorando también la ayuda para que aquellos que no conocen a Cristo, lo conozcan.

Hoy, vuelvo a repetir, es un día muy señalado. Estamos recorriendo este Año Sacerdotal también bajo la protección del Santo Cura de Ars. Un hombre que trabajó en un rinconcito perdido de su tierra, de Francia. ¿Qué era Ars en comparación con la extensión de Europa? ¿Qué era Ars en comparación de los cinco continentes? Un rincón. Y sin embargo, la vida de aquel santo sacerdote, a quien tanto veneraba San Josemaría Escrivá, era un punto de ignición para el mundo entero. Desde su confesionario -no dejemos de fomentar en nosotros y en las personas que tratamos, la práctica de la confesión-, desde su confesionario, desde su altar, iba poniendo, con la piedad de quien ama a Dios por encima de todas las cosas, a todas y a cada una de las personas del mundo entero. Y por eso ha sido nombrado con toda lógica, pastor y patrono de todos los confesores. Pues hoy es un día muy extraordinario, fiesta para toda la Iglesia, por la ordenación de estos hermanos nuestros. Un día en los que tenemos que tocar esa nota que define a la Iglesia y que recitamos en el Credo, Ecclesiae Una. Tenemos que sentirnos hermanados, pero hermanados en el espíritu y también en la vida corriente con todas las personas del mundo entero. Que ese decir en el Credo “credo et unam sanctam, catolicam et apostolicam Ecclesiam” no se quede en palabras.

Hermanas y hermanos míos, demos más contenido a la oración, demos más fuerza a lo que hacemos, teniendo en cuenta que nuestra oración personal sostiene a toda la Iglesia. Recurramos, insisto también al Cura de Ars, a San Juan María Vianney, para que haya una gran remoción en el mundo a propósito de ese gran sacramento de la Penitencia, que nos abre las puertas de la vida a la gracia, y nos la aumenta cuando lo recibimos bien dispuestos y dirigidos a corregir hasta nuestras más pequeñas faltas.

Y ahora me dirijo a vosotros, queridísimos ordenandos. Os recuerdo lo que se recitará cuando se os entregue la patena con la hostia, el cáliz con el vino. Se os dirá con palabras que tenéis que incorporar a vuestra vida, que hemos de incorporar todos los sacerdotes a nuestra vida cotidiana: “Considera lo que realizas”. Recuerdo perfectamente las muchas veces que San Josemaría Escrivá de Balaguer, el Fundador del Opus Dei, en su oración constante, se miraba las manos y comentaba en alto, o a veces comentaba entre Dios y él, “que con estas manos pueda yo tocar a Dios, pueda yo dar a Dios…”. Y eso lo llevaba a una mayor oración, a una mayor expiación, y a una mayor alegría, porque qué dicha mayor que la de poder tener a Cristo con nosotros y tan cerca. Pues hijos míos ordenandos, que sí, que imitéis lo que realizáis, que tratéis y conforméis vuestra vida con el ministerio de Cristo en la cruz. No es egoísmo que los sacerdotes pidamos por nuestra santidad personal, porque solo si buscamos al Señor con rectitud de intención, exclusivamente a Él, lo daremos con naturalidad y con urgencia a todas las almas.

Tengo unas palabras aquí de San Josemaría que nos dicen: “En esto se fundamenta la incomparable dignidad del sacerdote, una grandeza prestada, compatible con la poquedad mía. Yo pido a Dios nuestro Señor que nos dé a todos los sacerdotes la gracia de realizar santamente las cosas santas, de reflejar, también en nuestra vida, las maravillas de las grandezas de Dios”. Pidamos por todos los sacerdotes, y que todos los sacerdotes pidamos porque no entorpezcamos, porque no interrumpamos la gracia de Dios, que puede llegar a las almas por nuestra correspondencia fiel. Hijos míos ordenandos, sed unos grandes enamorados de la Santa Misa, del sacramento de la Confesión y de la predicación. Acudid todos los días a ese maestro que hemos tenido aquí en la tierra… Primero a Jesucristo, evidentemente, pero quiere el Señor que sigamos también las pisadas de San Josemaría Escrivá, para que nos empuje a un amor y un trato con la Trinidad que informe todo nuestro quehacer y todo el quehacer de los sacerdotes.

Y no podemos, no debemos olvidar… porque nuestra vida, la vida de todos, tiene que ser litúrgica, y no podemos pasar por alto, escuchar como si fueran palabras que se quedan en el aire, lo que escuchamos en la Misa cuando asistimos, las lecturas… En la Primera Lectura se nos recuerda, se nos recuerda concretamente a los sacerdotes, pero también a todos, “antes de formarte en el vientre de tu madre, antes de que nacieras del seno materno, yo te he elegido…”. Hemos sido elegidos por Dios, y los sacerdotes hemos sido elegidos desde la eternidad para ser sacerdotes de Cristo. Pues recordemos todos, pero concretamente los sacerdotes, esta elección de Dios que nos hace ser otros Cristos, el mismo Cristo en determinados momentos. Y vuelvo a recoger otras palabras fantásticas del Fundador del Opus Dei: “Esta es la identidad del sacerdote: instrumento inmediato y diario de esa gracia salvadora que Dios nos ha ganado. Si se comprende esto, si se ha meditado en el activo silencio de la oración, cómo considerar el sacerdocio una renuncia. Es una ganancia que no se puede calcular. Sí, es verdad, todos los cristianos, por el alma sacerdotal, y todos los sacerdotes, estamos enamorados de la fuente del amor. No hay renuncia, todo lo contrario, es meternos más en esa intimidad de Dios”.

En la Segunda Lectura, San Pablo nos ha recordado que tenemos que ser, y de modo concretamente los sacerdotes, humildes, amables, comprensivos, sobrellevándonos… Que no significa soportar, soportar es rebajar la asistencia de Dios. Significa colaborar golosísimamente en ayudar a las personas que están a nuestro alrededor, pensando que todos, pero especialmente los sacerdotes, debemos hacer nuestras esas palabras de San Pablo: “mihi vivere Christus est”, ¡mi vivir es Cristo! De forma que todos y todas tengamos la idea clara de que, por el bautismo que hemos recibido, la gente tiene que reconocer en nuestra conducta a ese Cristo que debe informar todas nuestras acciones.

Y finalmente hemos oído las palabras sobre el Buen Pastor. El buen pastor, lo sabemos perfectamente, como buen padre, como buena madre, da su vida por las ovejas. Por todas, por todas, sin hacer discriminación alguna. Pues característica del sacerdote es el servicio generoso, alegre, constante, también en los momentos de cansancio, de lucha personal para estar más cerca de Dios.

No puede faltar mi felicitación a los abuelos, a los padres, a los hermanos, de estos dos ordenandos. Que Dios os bendiga. Ha pasado el Señor por vuestras familias diciéndoos, una vez más, de otro modo particular, cómo os quiere y cómo cuenta con vosotros. No ha acabado vuestra labor, y tenéis que ayudar diariamente para que sean sacerdotes que vivan con Cristo en todo momento. Con la felicitación, el ruego de que recéis por el Opus Dei, para que podamos servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Y termino acudiendo a la Madre del sacerdote. Todos somos hijos de María, se nos ha entregado en ese momento crucial y solemne del Calvario. Nos ha dicho, a través de Juan, “ahí tienes a tu Madre”. Pues bien, a vosotros sacerdotes os digo que la tratéis, que la tratemos todos, pero concretamente vosotros dos, que la tratéis más, mucho más, y que como aconsejaba San Josemaría con unas palabras claras: “Llámala, fuerte, fuerte… Te escucha, y te brinda tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias, y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”.

Así sea.

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Carta del Prelado (septiembre 2009)

Ante la experiencia de nuestros errores y las contrariedades del día a día, el Prelado del Opus Dei aconseja acercarse a la Virgen.

05 de septiembre de 2009

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Comienza otro mes rico en fiestas de la Santísima Virgen que, como siempre, colman de gozo el corazón de los que nos sabemos hijos suyos. Para mí, además, conserva especiales remembranzas porque fue un 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, cuando pedí la admisión en el Opus Dei. Siempre he considerado que se trató —como es el caso de todos— de una caricia de nuestra Madre en su fiesta.

En una ocasión, al comentar la llamada de los Reyes Magos, que avanzan hacia Belén conducidos por una estrella, nuestro Padre aseguraba: es nuestra misma experiencia. También nosotros advertimos que, poco a poco, en el alma se encendía un nuevo resplandor: el deseo de ser plenamente cristianos; si me permitís la expresión, la ansiedad de tomarnos a Dios en serio. Si cada uno de vosotros se pusiera ahora a contar en voz alta el proceso íntimo de su vocación sobrenatural, los demás juzgaríamos que todo aquello era divino. Agradezcamos a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo y a Santa María, por la que nos vienen todas las bendiciones del cielo, este don que, junto con el de la fe, es el más grande que el Señor puede conceder a una criatura: el afán bien determinado de llegar a la plenitud de la caridad, con el convencimiento de que también es necesaria —y no sólo posible— la santidad en medio de las tareas profesionales, sociales…[1].

LEER . . .


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Del Prelado: rezar por el Papa todos los días


El Prelado está a horas escasas de volver a Roma tras unos intensisimos días de trabajo pastoral en México, último país de su viaje. Antes, estuvo en Alemania y Puerto Rico como se sabe. ¿Qué vi en el Prelado? Primero,
un hombre enamorado apasionadamente de Dios, la Virgen, la Iglesia y las almas. Segundo, un padre en el sentido más profundo que se pueda entender, un padre que está feliz de ver a sus hijas e hijos, y Tercero, un hombre con un tren de trabajo impresionante: en Monterrey, una tertulia con más de 8mil, de ahí en avión a Guadalajara y después de comer una tertulia con muchachos, cerca de 500 y así estos pocos pero intensos días. Sean dadas las gracias a Dios porque quiere y nos da gente así y un mensaje de él que ha repetido: rezar por el Papa todos los días.
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Gracias por contarnos estas cosas del Padre. La verdad es que es admirable su capacidad de trabajo. Pienso en tantas personas mayores que están jubiladas; y él, en cambio, se está dejando la piel por Amor a Dios, a la Iglesia y al Santo Padre.
Es un ejemplo para todos los que peretenecemos al Opus Dei. Y hay que rezar mucho por él. Con su fidelidad tira de nosotros. Es una suerte tener tan buen Padre.

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Me considero cofundadora

YO CONOCI AL OPUS DEI CUANDO TENIA 17 AÑOS, AHORA SOY CASI ABUELA , Y ME CONSIDERO COFUNDADORA PORQUE ESTUVE EN ROMA ESTUDIANDO EN VILLA DE ROSE, ES MUY BONITO, VER QUE EN LA PRELATURA SOMOS UNA GRAN FAMILIA, DONDE TRATAMOS DE SEGUIR EL EJEMPLO DE SAN JOSEMARIA A A TRAVES DE VIVIR DENTRO DE NUESTRA PROFESION CON LA MAYOR PERFECCION LA SANTIDAD Y FRECUENTAR LOS SACRAMENTOS, EN MEDIO AUN DE ADVERSIDADES. LAS CARTAS DE EL PRELADO QUE NOS ENVIAN Y LAS POSTALES DE NAVIDAD SON MUY ALENTADORAS LAS CUALES AGRADEZCO EN EL ALMA QUE ME LAS HAGAIS LLEGAR DESDE SONORA MEXICO D TERE I DE WENDLANDT

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donde vive el Padre?

Hola sabes donde vive el padre?, te agradezco que me mandes la direccion donde vive, codigo postal, colonia y ciudad. Gracias.
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Querid@ amig@, en este link encontrarás la dirección de la sede central del Opus Dei, en Roma: http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/sedecentral.htm
Un saludo,
Juan

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