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Una vocación es un gran don divino

¿Cómo saber si se tiene esa vocación?
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Una vocación es un gran don divino. Para descubrirla es necesario rezar preguntando a Dios por su voluntad. También se precisa conocer la opinión de los directores del Opus Dei, que lógicamente conocen bien las características de la vocación al Opus Dei y ayudarán a discernir si uno tiene esa vocación.

 

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cómo se sabe que uno tiene la vocación para serlo?

Te escribo porq tengo dudas acerca de la vocación de supernumeraria, como se sabe que uno tiene la vocación para serlo?
Yo desde que conocí la obra siempre me imagine casada con un super y teniendo una familia verdaderamente católica, pero la vocación, según lo que entiendo, es lo q Dios quiere de ti independientemente de tus sueños y deseos que tenga uno como persona.
como ves tengo una pequeña confusión en cuanto a eso. Noc si el querer tener una familia allegada al Opus Dei y el sentirme a gusto en mi centro quiera decir que tenga alguna vocación.
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La vocación debes descubrirla tú misma. Nadie puede declarar solemnemente si tienes o no vocación a la Obra, pero sí te pueden ayudar a descubrirla. Hay mucha gente con familia cercana a la Obra y no por eso tienen vocación a ella. De manera que no te sientas presionada por eso. La charla con el sacerdote, con la directora y sobre todo tu oración personal, te ayudarán a descubrirlo. Rezaré por tí para que veas lo que Dios te pide.

 

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Mi novia se hizo numeraria :-(

Empiezo esta carta agradeciendo primero que te tomes el tiempo de leerla y segundo con la espera de una respuesta que pueda liberar el dolor que hay en mi corazon. Eh estado viendo algunas lecturas de tu blog (como se nota la vocacion y un arrebato o una llamada), y esque en estos ultimos dias se me ha hecho dificil comprender todo este tema, yo soy catolico, pero no tengo contacto con el opus dei, trato de ir a la iglesia los domigos y pues humildemente trato seguir a Dios, claro esta que tengo muchos fallos todavia. Esta historia comienza el 16 de enero de este año cuando me hice novio de una maravillosa mujer, que vino a cambiar mi vida, me hizo hacercarme mas a Dios y me demostro lo lindo que puede llegar a ser el amor, su nombre es Ana. ella si habia estado asistiendo a un centro perteneciente al opus dei aqui en mi pais y yo siempre la he admirado porque ha sabido serguir el camino de Dios. El 11 de diciembre a un dia de cumplir un maravilloso año de conocerla, me dio una noticia que nunca habia esperado, y es que me dijo que llevaba algunos meses recibiendo señales de nuestro señor que le indicaban que debia seguir su camino como numeraria! mi corazon se lleno de tristeza cuando me explico lo que yo empezaba a sospechar y es que no podriamos seguir siendo novios ya que debia abandonarme para poder seguir este llamado. Yo con todo el amor que le tengo tuve que aceptar su desicion aunque no fuera para nada de mi agrado. La verdad es que tardaria muchas cartas escrbiendo todos los sentimientos buenos que tenia hacia ella, Lo mucho que nos amamos, todos los planes que tenia en mi mente, todos los sueños que deseaba realizar con ella, y lo duro que ha sido y lo mucho que he sufrido en este corto tiempo.

Ella al igual que yo sufre mucho tomando esta desicion,(¿es normal sufrir tanto?) pero tiene una voluntad como pocas personas y es parte de lo que admiro de ella. Me dice que ya tiene el si del sacerdote que la confiesa y de la numeraria que le da las charlas y solo le quedaba hablar el dia de ayer con la directora del centro, para poder realizar la peticion (o lo que proceda la verdad no estoy muy enterado del procedimiento), Me gustaria poder comprender bien lo que esta pasando, sinceramente te digo que yo me habia imaginado mi vida a su lado y ahora me hace dificil pensar que no sera asi! Yo se que talvez cometi muchos errores y estoy consiente que talvez esto puede ser un castigo para mi y un premio para ella, pero… Crees que Dios me puede dar una oportunidad para recuperarla!? yo se lo pido encarecidamente! pero aveces creo que me hace falta un poco de fe!

Se que no debo de ser egoista asi que no pienses que no estoy feliz por ella, claro que lo estoy porque se que ella va a ser una persona muy feliz! pero es solo que necesito saber si yo tambien hago lo correcto! o que debo hacer en estos momentos? por el momento ya le dije que puede contar conmigo y que tiene todo mi apoyo aunque no la dejo de amar.

Amigo! me despido esperando una contestacion y ruego que me disculpes por los errores ortograficos que pueda tener esta carta!
Exitos en tu maravillosa vida! y gracias por todo!

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La situación planteada me hace escribir algo que espero no se vea como algo superficial.
Entiendo (compartir no puedo porque no te conozco) que pases lo que estás pasando.
Preguntas que si se puede sufrir tanto. Te respondo para sorpresa tuya y mía que se puede sufrir todavía más, pero no es tu caso.
Dios sabe a quién pedir lo que pide: nunca espera de nosotros algo que no podamos hacer; que es duro, lo entiendo, pero ahora te invito a que consideres lo que viene.
Es probable que Dios se vale de esto para que te acerques más a Él; para que frecuentes los sacramentos y vivas la experiencia de vivir en cristiano que es apasionante.
Piensa que parte importante en el proceso de vocación de Ana has sido tú: esa nobleza y generosidad, no cualquiera y no es para que se te suba el humo.
Piensa que Dios te ha tenido la confianza de que como Creador y Redentor nuestro, te diga Ana para mí, que hará mucho bien. La quiero como a todos, pero para ella tengo reservado un lugar en el Opus Dei y Ana ha sabido responder con un ¡presente!
¿Y tú? Tú eres de esos privilegiados a los que Dios les pide algo y les devolverá a manos llenas: ánimo, todo es para bien aunque de momento te sientas solo o desolado. Habla con Dios y dile lo que sientes y lo que traes entre manos, que te ayudará y te devolverá más de lo que imaginas.

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La incorporación al Opus Dei no separa de la vida previa

Ser del Opus Dei compromete a recibir formación cristiana y participar con empeño en la misión apostólica de la Iglesia.

Para incorporarse al Opus Dei se requiere una vocación sobrenatural: una llamada de Dios a poner la vida entera a su servicio y a difundir el mensaje de que todos los hombres pueden alcanzar la santidad a través del trabajo y la vida ordinaria.

UNA VOCACIÓN “SECULAR”

Cuando una persona se hace del Opus Dei, sigue siendo un ciudadano y un católico corriente. Sigue perteneciendo a su diócesis y puede involucrarse en las actividades políticas, religiosas o culturales que desee. El compromiso con la Prelatura es de carácter contractual y excluye los votos (de pobreza, castidad y obediencia) propios de las órdenes religiosas.

La incorporación al Opus Dei no separa de la vida previa: se continúa en el mismo trabajo y con la misma vida social que de costumbre. No se vive aparte del mundo, sino en él. Es más, la vocación al Opus Dei consiste en saber encontrar a Dios en el día a día —en casa, en la calle y en el trabajo—, y mostrar a los demás el atractivo de una vida en la que cabe el Señor.

Por eso, el Opus Dei anima a sus fieles a alcanzar la santidad, y a ayudar a los demás a buscarla, en las pequeñas cosas de cada día —en los trabajos, las contrariedades, las rutinas…—. Como ciudadanos católicos corrientes, las personas del Opus Dei viven su vocación con naturalidad, y no ostentan innecesariamente, pero tampoco ocultan, su pertenencia a la Prelatura. Su trabajo diario y su empeño por transmitir la fe cristiana deben ser el principal reflejo de su compromiso con Dios.

COMPROMISOS QUE ADQUIEREN LAS PERSONAS DEL OPUS DEI

La vocación al Opus Dei consiste en saber encontrar a Dios en el día a día —en casa, en la calle y en el trabajo—, y mostrar a los demás el atractivo de una vida en la que cabe el Señor.

Las personas del Opus Dei reciben diversos medios de formación espiritual, doctrinal y apostólica, adaptados a sus circunstancias y necesidades. La educación filosófica y teológica sigue las directrices de la Iglesia Católica.

Toda persona del Opus Dei tiene un plan de vida espiritual —es decir, momentos de encuentro con Dios— que ordinariamente consiste en asistir a la Santa Misa, comulgar, recibir con frecuencia el sacramento de la Penitencia, leer la Sagrada Escritura y otros textos espirituales, recitar el Rosario y dedicar un tiempo a la oración.

Por medio de una vida alegre, consecuencia de la entrega a Dios y a los demás, se pretende abrazar la Cruz de Cristo, presente en todos los momentos de la jornada. Asimismo, los fieles del Opus Dei son conscientes de la responsabilidad que todo cristiano tiene de difundir el mensaje de Cristo entre quienes les rodean. Esta “responsabilidad apostólica” es una parte esencial de la vocación cristiana, y por tanto, de la vocación al Opus Dei.

El Opus Dei anima a sus miembros a vivir estos compromisos con un espíritu de completa libertad.

INCORPORACIÓN AL OPUS DEI

Quien solicita incorporarse al Opus Dei lo hace movido por una llamada divina, que es una determinación específica de la vocación cristiana recibida con el bautismo y que lleva a buscar la santidad y a participar en la misión de la Iglesia según el espíritu que el Señor inspiró a san Josemaría.

Para pertenecer al Opus Dei se requiere solicitarlo libremente, con la convicción personal de haber recibido esta vocación divina, y que las autoridades de la prelatura admitan la petición. La solicitud se hace por escrito, y la admisión se concede después de seis meses como mínimo.

Tras un período de al menos un año, el interesado puede incorporarse temporalmente a la prelatura mediante una declaración formal de carácter contractual, renovable anualmente. De acuerdo con el derecho canónico, nadie se incorpora jurídicamente al Opus Dei si no es mayor de edad (18 años o más). La incorporación definitiva tiene lugar al menos cinco años después de la incorporación temporal (es decir, con un mínimo de 23 años).

La incorporación al Opus Dei supone, por parte de la prelatura, el compromiso de proporcionar al interesado una asidua formación en la fe católica y en el espíritu del Opus Dei; así como la necesaria atención pastoral por medio de sacerdotes de la prelatura.

Por parte del interesado, lleva consigo los compromisos de permanecer bajo la jurisdicción del prelado, en lo que se refiere al fin de la prelatura, y de respetar las normas por las que ésta se rige.

El vínculo con la prelatura cesa al terminar el plazo de vigencia de la convención, o antes, si el interesado lo desea, de acuerdo con la autoridad de la prelatura. La salida de la prelatura lleva consigo el cese de los derechos y deberes mutuos.

de opusdei.es

 

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Propio de las personas del Opus Dei


Año 2004. A falta de 16 segundos el entrenador se fijó en mí. Con 19 años estaba algo nervioso en la pista del Real Madrid ante Louis Bullock dirigiendo a los suyos y… yo mordiéndome las uñas.

29 de agosto de 2010

Así que tomé aliento. Me desprendí de la sudadera. Salté a la pista. Allí recibí el balón al bordé de la línea. Una finta, y un pasillo de jugadores. Me voy al aro… y el pivot del Real Madrid… me cae encima. ¡Qué dolor, madre mía! Personal. Dos tiros libres. Y ahí van, camino del aro… Entran. Uf, al menos ya está dentro la pelotita. Te relajas y suena la bocina. Final del partido. Miras el marcador. ¡Vaya paliza nos han dado! Si me viera mi abuelo Enrique, que me llevaba a los pabellones, qué feliz sería…

Bien, al menos he superado mi primera participación como base del equipo del CB de Granada en Madrid y no sé si he cumplido el sueño de jugar en Primera división. “Esto es una nube, cuidado”. Así que recojo los bártulos y subo al autobús. El público, al pasar, nos mira de abajo arriba como si fuéramos importantes. La gente parece pensar: “vaya unos tipos altos… ¿viven siempre a lo grande?”

Pero no. Nuestra vida no es a lo grande. Se descubre en el bus, cuando intentamos meter nuestras piernas tan encogidas como mortales. Mis problemas son cotidianos. Incluso pocos en comparación con los pivots del equipo que, con 210 cm, encajan las piernas entre los sillones estrechos. La verdad es que mis 190 centímetros no son llamativos al lado de mis compañeros.

Opus Dei -

Desde pequeño, algunos me conocen como el greñas. Por cierta timidez he tenido siempre el pelo largo y a mi madre le gusta así… y si a tu madre le gusta así ¿para qué cambiarle ese regalo diario?

De todas formas, compruebo que el pelo no es una manta contra el aire acondicionado del autocar, que entra por todas partes y que me hace sólo despertar y seguir pensando estas tonterías: “has jugado contra el Real Madrid, las chicas te adulan y hasta pareces un hombre famoso”. “Muy bien ¿y?” Claramente estoy en una sensación extraña, como la de aquel partido cuando era jugador cadete.

Opus Dei -

Recuerdo que había gran tensión en las gradas. Aquello era todo dramático. Imagínate el ambiente de un campo provincial con padres gritando, niños corriendo y el típico entrenador que se deja la vida de semana en semana. Emoción. Yo estaba en el banquillo y en el campo había un chico que defendía sin intensidad. Perdido por los nervios, grité harto de su indolencia: ¡pero qué tipo más malo! De la grada, saltó una chica: “¿cómo que malo? Ese chico no es nada malo… ¿Lo has mirado bien?”. Sorprendido, enmudecí sin saber qué decirle a la chica… pues nunca me han gustado las broncas. Así que escabullí mi cuerpo sobre la silla mientras el color rojo se adueñaba de mis mejillas. Había aprendido la lección. No juzgues las apariencias.

Después pasaron varios partidos. A los 14 años fui nombrado el jugador con mejor proyección de Granada y fui a recoger el premio. Estaba timidísimo… y contentísimo. También mis padres. Al bajar del estrado apareció de nuevo aquella chica. “Vaya, vaya… ¿y a ti te han dado un premio? Puff, pues vaya…”. Conclusión. Dos cosas estaban claras: que estaba poniéndome rojo y que aquella chica… tenía carácter.

Opus Dei -

Así que me enamoré. Lo reconozco, pero en el amor tampoco el pelo corté, pues si le gustaba a mi madre… también le gustaba a Julia, aquella chica fuerte y dedidida. Ella también juega al baloncesto (por cierto, bastante mejor que yo). Desde entonces el basket nos unió y el noviazgo avanzó rápidamente, entre cambios de equipos, entrenamientos y partidos. También llegaron los estudios de empresariales o el viaje con amigos y Julia para recorrer los USA en coche. Después, más horas de entrenamientos, ciudades, cansancio. “Tranquilízate Gonzalo. Tómate tu tiempo. Entrena sólo una vez al día y ve a la facultad. Esto es un largo camino y acabas de empezar”, me espetó el entrenador. “OK, mister”.

Por entonces, yo pensaba que las crisis deportivas eran personales, que uno debe fortalecerse sólo… pero ya la madre de Julia me había enseñado algo mientras enfermaba y moría de cáncer: uno vive para los demás en el dolor y en la alegría. No naces ni mueres solo.

Opus Dei -

“Pero ¿cómo es posible que la madre de mi novia aceptase el dolor de su situación diaria?”. Es algo que no encajaba y que me planteo frecuentemente. En la enfermedad, la madre de Julia vivía el Dios de las cosas pequeñas. Era su sonrisa, su cercanía afable. No sé. Es algo fácil y difícil de explicar… Algo que es propio de las personas que desean vivir el espíritu cristiano en el Opus Dei. Y para mí, Dios, estaba sólo en la Misa del domingo y en mis grandes momentos: para que entrara la bola en la canasta, para que ganáramos el partido, para que… Y allí, en medio de aquella casa, junto a mi futura suegra encamada descubrí que, aunque seas grande y alto, Dios está contigo porque eres un hijo pequeño y necesitado.

Por eso, hoy, que también soy del Opus Dei, estoy intentando vivir las orientaciones del entrenador en las cosas pequeñas, u otras tan importantes como buscar Misa diaria o haberme casado hace un mes… con esa chica de carácter.

Opus Dei -

De momento, con 24 años, no necesito tatuajes, aunque mis zapatillas lleven serigrafriadas la expresión “Everything to you” (Todo para ti). Ojo, que ya la llevaba antes de estar casado, ¿eh? pero lo cierto es que una expresión que me sirve para explicar a mis compañeros que jugamos otro partido más importante: el mundial de la Vida futura.

En fin, sé que la vida es sinuosa… pero ahí tengo a un Dios que se hizo hombre hace 2000 años. De momento, disfruto tanto de su compañía como de las tertulias y pachangas del equipo, de la música rap, o del hip hop del bus. Poco más. ¡Ah! desde que soy de la Obra salgo al campo buscando un ángel de la guarda sentado en la grada, con los pies cruzados y con una pancarta que dice: “sigue disfrutando del partido, disfruta de la vida. Tu abuelo Enrique… que está con Dios.”

de opusdei.es

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En el Opus Dei se trata a las personas una a una

Bien, este es mi primer post y yo quisiera saber si me pondrían algún impedimento para poder ingresar en la Obra dada mi situación.
Tengo 19 años, tengo pareja desde hace 5 y una niña de 4 años. Llevo 3 años en contacto con la Obra, pues trabajo en vacaciones, festivos y fines de semana en la Administración de un colegio mayor, y en este tiempo me han transmitido sus valores y me han parecido muy interesantes. He participado en diversas actividades como retiros y proyectos de voluntariado.
Mi pregunta es: ¿sería un impedimento mi situación para poder ingresar en la obra?
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En el Opus Dei se trata a las personas una a una, porque merecen toda la atención sobre todo en temas tan importantes como la vocación. Aqui te podemos contestar aspectos generales, pero tu caso particular lo planteas en el Centro y se te atiende. Y si la respuesta es negativa en le Centro no te preocupes: Dios no llama a todos al Opus Dei. Lo importante es que te acerques a Jesucristo y vivas de acuerdo a su doctrina, y si hay algo que rectificar, pues animo! Eres muy joven y hay mas tiempo que vida para servir a Dios.

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un gran beso a D. Álvaro a quien quiero como a mi segundo padre

Cuando se murió D. Álvaro yo frecuentaba los medios de formación del Opus Dei para estudiantes, y me acuerdo que le ofrecía diariamente mi esfuerzo de vivir el “minuto heroico” por la mañana. Me quedé profundamente comovida al saber de su tránsito al Cielo por aquella misma mañana en que ofrecí el esfuerzo por sus intenciones y por la Obra. Desde entonces nos quedamos muy amigos D. Álvaro y yo, y pasé a pedirle por la conversión de mi padre que era esotérico y mazón. Yo vi mi vocación a la Obra años después, gracias a una clarísima intevención de este amigo, y creo firmemente que por su intercesión mi padre alcanzó el arripendimiento final en los últimos momentos de su vida, antes de morirse hace dos años. Papá murió en mi noveno aniversario de vocación a la Obra, el 16 de mayo, viernes de un año mariano (2008) y vísperas de la fiesta de Beatificación de S. Josemaría… Su entierro fue un verdadero “pentecostés”, con gente de todos los credos rezando unidos el “Padrenuestro” y la “Avemaría” por su alma… De aquí de la tierra le mando un gran beso a D. Álvaro a quien quiero como a mi segundo padre en el Cielo.testimonio copiado de http://donalvarodelportillo.wordpress.com/

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Conocí el Opus Dei gracias a este blog

Soy una chica que hace unos meses conoció el Opus Dei a partir de este blog.
Mirad, yo sentía que Dios como me cuidaba y no sabía como acercarme a Él para poder quererle más. Un día me topé con este blog y, aunque ya conocía quien era san Josemaría y su obra más difundida, Camino, nunca la había leído. Así que lo hice. A partir de entonces, sentía una inquietud por conocer más y escribí a Antonio para que me ayudase a hacerlo.

Poco después, tuve la grandísima suerte de conocer a las chicas del Colegio Mayor Saomar y cómo la misión del Opus Dei se ponía en práctica. Promoviendo entre los cristianos un estilo de vida plenamente coherente en la que se contribuya a solucionar cristianamente los problemas de la sociedad y dar testimonio constante de su fe en las cosas del día a día. También comprendí que dar testimonio con el ejemplo personal y con la palabra de la fe no estaba reservado a las personas con vocación religiosa, sacerdotes y monjas, sino que todos, los laicos también estamos llamados por Dios al apostolado.

Esto es muy fácil entenderlo cando tienes la suerte de conocer una familia, como lo es Saomar, que siempre tiene los brazos abiertos y una sonrisa en la cara. Unas chicas que además de ser como yo, tienen un compromiso con los demás.

Por lo que os animo a que siendo muy auténticos, responsables y naturales, estar dispuestos a que el Señor nos guíe y ¡ser muy felices!

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Opus Dei – Buscar a Dios en la vida ordinaria

Maylis restaura obras de arte. Vive el celibato apostólico, es decir, la entrega absoluta a Dios en el Opus Dei, que le permite estar disponible para orientar a otras personas en la búsqueda de la santidad

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Yo soy del Opus Dei llevo 10 años como supernumeraria

Yo soy del Opus Dei llevo 10 años como sn y es lo mejor que me pudo pasar en la vida, claro que hay que exigirnos para mejorar y cuesta, pero vale la pena. Estoy segura que si no fuera a los medios de formaciòn y no estuvieran al pendiente de mi, estarìa lejos de Dios, lamentablemente no queremos batallar y es màs còmodo vivir como si no existiera. Creo que si Dios te llama al Opus Dei la fidelidad la logras dìa a dìa, momento a momento y si hay un momento de crisis acudir de inmediato con el confesor que es el mismo Cristo y seguramente te aclarara tus dudas. Todo lo que he recibido, vivido, leìdo, en el Opus Dei ha sido excelente para mi vida espiritual y humana. Estoy profundamente agradecida con la Obra. Tengo 6 hijos y no porque me dijeran sino por que me diò la gana decirle sì a la vida.

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