¿Cuál es el espíritu del Opus Dei?

El Opus Dei difunde la llamada a la santidad en el cumplimiento del propio trabajo y de las obligaciones personales. «El espíritu del Opus Dei tiene como característica esencial el hecho de no sacar a nadie de su sitio, sino que lleva a que cada uno cumpla las tareas y deberes de su propio estado, de su misión en la Iglesia y en la sociedad civil, con la mayor perfección posible». Algunos rasgos del espíritu del Opus Dei son los siguientes:

La filiación divina.- Un cristiano es un hijo de Dios, en virtud del bautismo. Esta verdad básica del cristianismo ocupa un lugar fundamental en el espíritu del Opus Dei, como enseña su fundador: «La filiación divina es el fundamento del espíritu del Opus Dei». En consecuencia, el Opus Dei fomenta la confianza en la providencia, la sencillez en el trato con Dios, un profundo sentido de la dignidad de todo ser humano y de la fraternidad entre los hombres, un amor cristiano al mundo y a las realidades creadas por Dios, la serenidad y el optimismo.

La vida ordinaria en el espíritu del Opus Dei.- El cristiano puede buscar la santidad a través de las actividades que desarrolla. En palabras del fundador del Opus Dei: «La vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios»; «el Señor nos llama a santificar la tarea corriente, porque ahí está también la perfección cristiana». Consecuencias:
– Trascendencia de las pequeñas cosas. «La santidad “grande” está en cumplir los “deberes pequeños” de cada instante», enseñaba el fundador del Opus Dei. Por ejemplo, los detalles de servicio, de buena educación, de respeto a los demás, de orden material, de puntualidad, etc.: cuando se viven por amor de Dios, esos detalles no son irrelevantes para la vida cristiana.

– Entre las realidades ordinarias sobre las que un cristiano debe edificar su santificación se cuentan el matrimonio y la familia. «El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural». – Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar con el trabajo. Lo comentamos a continuación.

El trabajo en el Opus Dei.- La santificación del trabajo es como el quicio en el que se apoya la vida espiritual del cristiano. Santificar el trabajo exige realizarlo con la mayor perfección humana posible (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Conforme al espíritu del Opus Dei, el trabajo puede ser santificado y convertirse en camino de santificación: “al haber sido asumido por Cristo, el trabajo se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora”. Cualquier trabajo honrado es ocasión de dar gloria a Dios y de servir a los demás.
“Somos nosotros hombres de la calle, cristianos corrientes, metidos en el torrente circulatorio de la sociedad, y el Señor nos quiere santos, apostólicos, precisamente en medio de nuestro trabajo profesional, es decir, santificándonos en esa tarea, santificando esa tarea y ayudando a que los demás se santifiquen con esa tarea”.

Libertad en el Opus Dei.- Los fieles del Opus Dei son ciudadanos que disfrutan de los mismos derechos y están sujetos a las mismas obligaciones que los otros ciudadanos, sus iguales. En sus actuaciones políticas, económicas, culturales, etc., obran con libertad y con responsabilidad personal, sin pretender involucrar a la Iglesia o al Opus Dei en sus decisiones ni presentarlas como las únicas congruentes con la fe. Esto implica respetar la libertad y las opiniones ajenas.

Oración y sacrificio en el espíritu del Opus Dei.- El espíritu del Opus Dei impulsa a la oración y la penitencia, para sostener el empeño por santificar las ocupaciones ordinarias. Los fieles de la prelatura incorporan a su vida la oración, asistencia diaria a la Santa Misa, confesión sacramental, lectura y meditación del Evangelio, la devoción a la Virgen, etc. Para imitar a Jesucristo, realizan también sacrificios, especialmente los que facilitan el cumplimiento del deber y hacen la vida agradable a los demás.

La caridad en el Opus Dei.- Los miembros del Opus Dei se esfuerzan en dar testimonio de su fe cristiana. En palabras del fundador: «Al esforzarnos codo con codo en los mismos afanes con nuestros compañeros, con nuestros amigos, con nuestros parientes, podremos ayudarles a llegar a Cristo». Este afán de dar a conocer a Cristo es inseparable del deseo de contribuir a resolver las necesidades materiales y los problemas sociales del entorno.

La unidad de vida en el Opus Dei.- La amistad con Dios, las ocupaciones cotidianas y el empeño apostólico personal han de compenetrarse en una «unidad de vida sencilla y fuerte», expresión habitual de San Josemaría. El cristiano no debe «llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social». Por el contrario, «hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser -en el alma y en el cuerpo- santa y llena de Dios».

(tomado de http://www.ideasrapidas.org/)

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