Milagros de San Josemaría (Flavio Capucci)

Un libro de curaciones extraordinarias atribuidas al Beato Josemaría. A quienes le conocieron personalmente en vida y a quienes le han conocido después de su muerte a través de sus escritos, quizá puede parecerles paradójico. El fundador del Opus Dei es apóstol de la vida ordinaria, del trabajo de cada día, del hombre de la calle: de lo normal y corriente, en definitiva. Ante lo extraordinario, el Beato Josemaría señalaba con frecuencia: “No necesito milagros: me sobra con los que hay en la Escritura. —En cambio me hace falta tu cumplimiento del deber, tu correspondencia a la gracia” .

No le gustaba lo espectacular, lo aparatoso. Prefería la heroicidad en lo común, en lo normal: en las pequeñas cosas de la vida ordinaria. “No lo dudéis, hijos míos: cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios” . Es significativo que en Camino, su libro más conocido, junto a capítulos dedicados a temas clásicos de la espiritualidad como “Oración”, “Penitencia” o “Fe”, haya también uno con el título de “Cosas pequeñas”.

Pero el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, desde el Cielo, también ha alcanzado favores que se salen de lo ordinario, y estas páginas dan cuenta de algunos. Se recogen en este libro diecinueve curaciones atribuidas al Beato Josemaría, declaradas científicamente inexplicables por los médicos. De la primera, undécima y última se ha realizado el correspondiente proceso canónico ante la autoridad eclesiástica; la primera y la última han sido aprobadas oficialmente como milagrosas.

Se trata —no es ocioso repetirlo— de casos médicos. Muchas personas acuden a la intercesión del Beato Josemaría para pedirle otra ayuda, particularmente ante necesidades espirituales. Hay que señalar que, entre los favores alcanzados por el Beato Josemaría, son muchos más los de naturaleza espiritual que las curaciones médicas. Sin embargo, esas otras gracias son difícilmente objetivables. Sólo las técnicas y los instrumentos médicos (análisis, radiografías, informes clínicos-médicos o quirúrgicos, etc.) permiten obtener datos tangibles indiscutibles para verificar experimentalmente hechos sin explicación natural. Por eso, en las causas de canonización, los milagros tienen que ver casi siempre con la medicina. En este volumen se han recopilado sólo curaciones extraordinarias y no favores de otro tipo.

Se ofrece una breve síntesis de cada una de las curaciones, un resumen exacto pero —deliberadamente— no de carácter técnico, para que resulte comprensible por cualquier lector. Por evidentes razones de respeto a la intimidad de las personas, los nombres de los protagonistas han sido alterados, de acuerdo con la práctica habitual en las informaciones sobre casos clínicos publicadas en las revistas especializadas. Se ha hecho una excepción con los relatos sobre curaciones que ya son de dominio público.

Los relatos que componen estas páginas son intervenciones de Dios que han cambiado las vidas de quienes las han experimentado. El milagro es un fenómeno que trasciende objetivamente las leyes de la naturaleza y que, por tanto, sólo puede ser obra de Dios: la excepcionalidad del hecho manifiesta su causalidad divina. Por tanto, el milagro posee siempre un significado fundamental como revelación de la presencia y acción de Dios. Además, teológicamente, tiene también un alcance salvador: en Cristo, con quien la manifestación de Dios llega a su culmen, el milagro no sólo muestra la divinidad del Mesías, sino que significa e incoa la salvación. Es prueba tangible de un Dios que es amor y, a la vez, apoyo para la adhesión a una palabra que no es simple anuncio de la verdad, sino también don de la vida.

Los Evangelios relatan abundantes milagros de Jesús en beneficio de todo tipo de personas, desde mendigos y leprosos hasta centuriones y jefes de sinagoga, que tienen la osadía de hacerse pequeños, de dejarse transformar por la fe. Otros personajes, que no se abren a la gracia divina, ni creen ni piden: sólo discuten con Jesús.

Las historias que presentamos en estas páginas pueden ayudar al lector a revitalizar su empeño de coherencia cristiana, con un optimismo que no nace de la autosugestión, sino de la evidencia. Algunos nostálgicos lamentan el —para ellos— imparable proceso de degeneración moral de la sociedad, y niegan obstinadamente que existan motivos de esperanza. Sin embargo, en este mundo hay mucha gente buena, mucha gente que reza, y Dios les escucha: el nuestro sigue siendo un mundo de milagros. Es más fácil luchar cuando se tiene certeza en la victoria.

En la fe, lo extraordinario y lo natural se dan la mano. Esto puede explicar la paradoja de estas curaciones extraordinarias del Beato Josemaría, un santo muy humano y muy sobrenatural que, a la vez que aclaraba que no era “milagrero” , animaba a todos a creer profundamente en Dios, a tener “esa familiaridad y confianza con Él que nos hace pedir, como el niño pequeño, ¡la luna!” .

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos: allí se puede encontrar el libro completo)

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