Títulos eclesiásticos rechazados por Josemaría Escrivá

El Fundador del Opus Dei no aceptó ningún cargo eclesiástico, salvo el de prelado doméstico de Su Santidad.

El Fundador del Opus Dei se negó a ser nombrado obispo, o a aceptar otros cargos eclesiásticos. Quiso incluso hacer la promesa de no aceptar ser nombrado obispo. No cambió su conducta en toda su vida, aunque aceptó, en 1947, ser nombrado prelado doméstico de Su Santidad por Pío XII, porque no quiso agraviar a las personas que habían pedido para él este título honorífico, reservado a sacerdotes seculares (así además evitaba toda asimilación de su persona al estado religioso).

Nombramientos rechazados por el Fundador del Opus Dei

D. Pedro Poveda
En los comienzos del Opus Dei, varias personas sensatas y bien intencionadas le aconsejan que, para influir más y hacerse oír mejor, oposite a alguna cátedra de universidad, o se procure algún pedestal honorífico: que no sea “un simple cura de a pie”. Josemaría contesta invariablemente: “Si yo me limito a ser sacerdote cien por cien, habrá muchos otros sacerdotes cien por cien, habrá muchos buenos católicos que serán catedráticos, empleados o campesinos hombres y mujeres, que servirán fielmente a la Iglesia como cristianos cien por cien.”
Alguien le facilita una entrevista con don Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana y secretario del Patriarca de las Indias.
– Podría Usted pensar en el cargo de capellán palatino honorario…
– Y eso ¿qué es?
– Pues verá: vestiría Usted más o menos como yo, y obtendría unos beneficios…
– Pero, don Pedro, ¿eso me da derecho a incardinarme en la diócesis de Madrid?
– No, eso, no.
-Entonces, ¡no me interesa para nada!
A don Pedro Poveda le asombra y le admira tal reacción. En esos tiempos, para muchos sacerdotes, formar parte del clero de la casa real es un honor muy preciado; pero Josemaría Escriva lo rechaza, sencillamente porque no es eso lo que él busca para realizar su tarea.
Catedral de Cuenca
En otra ocasión, por esos mismos años, don Cruz Laplana, obispo de Cuenca y pariente de Escrivá, le ofrece una canonjía en la catedral conquense. Josemaría declina la oferta: dejar Madrid y trasladarse a Cuenca, cuando el Opus Dei ha de empezar a difundirse, sería obstaculizar la misión fundacional a que Dios le ha llamado.

Cardenal Herrera Oria
El 11 de febrero de 1933, rechaza de plano la interesante propuesta que le hace don Angel Herrera Oria, recién nombrado presidente de la Acción Católica española, para que sea director de la casa del consiliario de AC, donde Herrera piensa reunir a lo más selecto del clero secular español. A más del influjo que podría ejercer sobre esos sacerdotes, ya se avista que ese cargo puede ser -lo fue, de hecho- trampolín inmediato para llegar al episcopado.
– Piense, don Josemaría, que en esa casa reuniré a los mejores sacerdotes de España y que lo que le ofrezco a usted es que sea su director…
– No, no. Agradecido, pero no acepto: yo debo seguir por el camino que Dios me llama. Además no acepto por eso mismo que usted me dice: porque en esa casa se reunirán los mejores sacerdotes de España. Y es evidente que yo no valgo para dirigirles.
Después de la guerra civil española, cuando invierte gran parte de su tiempo en predicar tandas de ejercicios espirituales a los obispos de diferentes diócesis, su prestigio crece por días. Sin duda le llegan no pocos comentarios sobre la eventualidad, nada remota, de que le consagren obispo. En esa situación, pide “luz verde” a su confesor -que entonces es don José María García Lahiguera- para hacer voto de no aceptar jamás la carga o dignidad episcopal”. Pero García Lahiguera le responde que no se le permitirá, si antes no cuenta con el consentimiento del obispo de Madrid. Firme en su determinación, Escrivá se lo plantea a monseñor Leopoldo Eijo y Garay. Conversa con él el 19 de marzo de 1941. A continuación toma nota de los temas tratados con este prelado. En ese escrito puede leerse: “El señor obispo no me da el permiso. Y me disgusta de verdad.”

Nombramiento de Prelado doméstico
Poco después de la aprobación pontificia del Opus Dei en 1947, [don Alvaro del Portillo] solicitó a la Santa Sede, en calidad de Procurador General de la Obra, que se nombrase Prelado doméstico a don Josemaría Escrivá de Balaguer:
– “El entonces monseñor Montini no sólo aprobó mi iniciativa, sino que la hizo suya”, explicaba don Alvaro.
El nombramiento llegó pronto, con una carta de Mons. Montini, que alababa al Opus Dei y a su Fundador. Don Alvaro no le había informado antes, justamente porque conocía su humildad, y temía que no le dejase actuar. De hecho cuando el asunto estaba resuelto, don Josemaría manifestó que no deseaba aceptar esta distinción eclesiástica. Pero le convenció -con la ayuda de Salvador Canals- mediante un argumento inapelable: esa designación mostraba de modo aún más patente la secularidad del Opus Dei.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

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